Mi venganza, el perdón

Reproducimos la intervención de la caleña Ángela María Giraldo, hermana del diputado del Valle Javier Giraldo qepd, durante el Foro sobre la Participación de la Sociedad Civil en la Construcción de la Memoria y la Comisión de la Verdad en Colombia, realizado este 1 de abril en Carmen de Bolívar

Por: 
Ángela Giraldo

 

Un saludo a los asistentes de este importante foro y en especial a mi amiga Soraya Bayuelo de la Corporación Colectivo de Comunicaciones de Montes de María, a su equipo de trabajo y a la Fundación Internacional Baltasar Garzón (FIBGAR). Mis sinceras felicitaciones por esta iniciativa que busca la construcción de la memoria y el esclarecimiento de la verdad desde los territorios.

Soy consciente que la construcción de la memoria y el esclarecimiento de la verdad, son pasos necesarios en el proceso de reconciliación de nuestro país: Paso a paso vamos construyendo un ambiente de paz en Colombia, así que todos los esfuerzos que se hagan en la búsqueda del entendimiento son bienvenidos, debemos apoyarlos y potenciarlos.

Desde luego, que la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición tendrá un arduo trabajo pues se trata de conciliar visiones disímiles y en muchos casos contrapuestas de un conflicto armado interno demasiado extenso y degradado.

Y quienes hemos vivido en medio de este conflicto tenemos mucho que aportar en los procesos de memoria y esclarecimiento de la verdad, así como en la construcción de la convivencia. Todo esto garantizando la no repetición, pues de nada vale superar un conflicto armado, si no existe el compromiso real de abolir el uso de la violencia como mecanismo para imponer ideas y eliminar diferencias.

Este conflicto en Colombia ha dejado, según cifras del Centro Nacional de Memoria:

· En los últimos 54 años 220.000 muertos de los el 80% han sido civiles desarmados
· 23.154 asesinatos selectivos de 1981 a 2012
· 25.007 desaparecidos desde 2001 2002 fecha en que se configura como delito
· 27.000 secuestros desde 1970
· 10.000 victimas de minas antipersonal 35% civiles en los últimos 35 años
· 8.3 millones de hectáreas despojadas por la violencia, usurpadas y ocupadas por actores armados.

¿Cómo han logrado las comunidades indefensas sobrevivir a tanta violencia? ¿Cuál ha sido el motor de tanta barbarie, de tanta atrocidad, de tanta indolencia? ¿Cómo los ciudadanos hemos permitido que esto suceda y siga sucediendo? ¿Dónde hemos estado? ¿Por qué actuamos como si la responsabilidad no fuera de todos los colombianos?

El relato de quienes hemos padecido en carne propia el conflicto armado de Colombia, es la memoria del sufrimiento, que casi nos aplasta y de la dignidad y la fortaleza que nos permitió levantar la cabeza y seguir adelante.

Es el relato del horror sufrido en medio de la más absoluta indefensión, del valor para afrontar hechos crueles y despiadados, de la tristeza que jamás se borrará de nuestra existencia, de la impotencia frente al poder e insensibilidad de los actores armados que nunca escucharon nuestras suplicas y que además se radicalizaron en su sevicia, no obstante hoy tenemos la valentía de denunciarlos.

Denuncias que hacemos desde lo más profundo de nuestro corazón, con el compromiso genuino de reconstruir la esperanza en nuestro país.

Nos hemos liberado del miedo, del odio y de la sed de venganza, no permitiremos que esos sentimientos sean los derroteros de nuestras vidas.

Hemos hecho el duelo y estamos dispuestos a perdonar para salir adelante y cerciorarnos que nunca más se vuelva a repetir esta historia. Que ninguna familia colombiana viva lo que nos tocó vivir a nosotros.

Esta es nuestra manera de honrar la memoria de quienes perdieron su vida en medio del conflicto y de quienes hemos sobrevivido con la cabeza en alto, sin dejarnos vencer por el miedo, que muchas veces hemos sentido.

Estamos dispuestos a brindarles, a nuestros victimarios, la oportunidad de contar toda la verdad, queremos ayudarlos a liberarse, que saquen de su del alma todo el daño que han hecho y que tengan el valor de pedir perdón, como nosotros tendremos el valor de escucharlos, sin rencores, sin odios, sin convertir estos relatos en nuevos episodios de violencia.

El esclarecimiento de la verdad debe ser un proceso riguroso, orientado a dignificar a las victimas, a lograr su reconocimiento por parte de la sociedad y del Estado, a conocer las causas y actores de un conflicto que creció con los años y se degeneró tanto que puso a la población civil en su centro.

- Las victimas tenemos un rol muy importante, garantizando y exigiendo la imparcialidad de las comisiones; que actúen lo más pegado a la realidad como sea posible. Debemos evitar que se hagan narraciones tendenciosas y sectarias, ya tenemos suficiente polarización en el país como para volver a caer en la trampa.

- Velar para que queden registrados todos los hechos con los actores y las fechas, tal y como sucedieron los acontecimientos, con la dureza y el dolor que la verdad nos puede traer, pero con la vocación de aprender de la misma.

- Tenemos que evitar que la verdad la escriba el actor con más poder y que la ajuste a lo que más le convenga, la verdad nos pertenece a los ciudadanos.

- La verdad debe servir para la reconciliación y la no repetición. No podemos permitir que la verdad se convierta en un desquite de uno de los actores, la verdad no puede ser un trofeo de guerra.

Es necesario entender que las victimas somos ante todo ciudadanos, por consiguiente nuestro espacio de expresión no se debe limitar únicamente a ser contadores de dolor. Nosotros tenemos mucho que decir sobre el país que necesitamos, un país viable para todos los ciudadanos, eso es lo que garantiza la no repetición.

Es importante despolitizar, despauperizar a las victimas y evitar que sean manipuladas. Nosotros podemos ayudar a construir el país en el que ningún actor reivindique la violencia. Tenemos el conocimiento y las vivencias de lo ocurrido y podemos ayudar para que nunca más vuelva a suceder.

El restablecimiento de la memoria nos tiene que permitir darnos cuenta del monstruo que construimos, que nos asustemos y nos avergoncemos de estas desgracias, de la sevicia y la crueldad de la guerra.

Esa memoria debe permitir reconocer el tamaño de lo sucedido, además de establecer y diferenciar las responsabilidades. Todos terminamos siendo responsables directos o indirectos del monstruo de la guerra, permitimos que el conflicto se prolongara por más de 50 años, no reaccionamos a tiempo, fuimos indolentes al sufrimientos de los demás.

Esta memoria nos tiene que permitir la construcción de un nuevo ciudadano capaz de rescatarse a sí mismo y reconstruir una nueva sociedad donde todos asumamos el compromiso de evitar la repetición de la atrocidad.

No es fácil, no será fácil para una sociedad sumida en la violencia por medio siglo, seguramente es más fácil para muchos seguir en el conflicto pues ya lo conocemos y hasta nos acostumbramos a él.

Lo verdaderamente valiente y audaz es intentarle poner fin a la guerra y disponernos a conocer una verdad que será dolorosa, pero necesaria en la construcción de una paz estable y duradera.

Para la construcción de una Colombia en paz se necesitarán muchos años, por consiguiente hay que empezar YA! No se puede perder ni un día más, ni una vida más, ni un sueño más.

Para finalizar comparto con ustedes este poema que sintetiza mucho de lo que algunas víctimas pensamos sobre la venganza:

Mi Venganza

Mi venganza personal será el derecho de tus hijos a la escuela y a las flores.
Mi venganza personal será entregarte este canto florecido sin temores.
Mi venganza personal será mostrarte la bondad que hay en los ojos de mi pueblo.
Implacable en el combate siempre ha sido
y mas firme y generoso en la victoria.

Mi venganza personal será decirte
buenos días, sin mendigos en las calles
cuando en vez de encarcelarte te proponga
que sacude la tristeza de los ojos.

Cuando vos - aplicador de la tortura
ya no puedas levantar ni la mirada
mi venganza personal será entregarte
estas manos que una vez vos maltrataste
sin lograr que abandonaran la ternura.

Y es que el pueblo fue, el que más te odio
cuando el canto fue lenguaje de violencia
pero el pueblo hoy - bajo de su piel
roji-negro tiene erguido el corazón.

Y es que el pueblo fue, el que más te odio
cuando el canto fue lenguaje de violencia
pero el pueblo hoy - bajo de su piel
roji-negro tiene erguido el corazón.

Tomas Borge

 

*Ángela María Giraldo Cadavid es Odontóloga y Ortodoncista de profesión. El secuestro de su hermano Francisco Javier, Diputado del Valle del Cauca el 11 de abril de 2002, y su posterior asesinato el 18 de junio de 2007, le cambió el rumbo a su vida. Estuvo dedicada a impulsar el Acuerdo Humanitario para la libertad de los secuestrados de la Farc, fue Comisionada de Paz de la Gobernación del Valle, integró la Primera Delegación de Víctimas en los Diálogos de Paz de Colombia en la Habana.

Magíster en ciencias políticas con énfasis en Cooperación Internacional, Gobernabilidad Democrática, Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. Ha trabajado en el sector público y privado en gerencia, dirección, coordinación, diseño de estrategias, gestió́n de políticas públicas, formulación y evaluación de proyectos.